Cuando viajas sabes que tienes que ir con un pelin de cuidado. En India dos ojos son pocos. Durante este mes hemos aprendido la valiosa lección de que para saber, has de preguntar, por mucho corte que den, porque sino te pasa como a nosotros (nada grave, pero si puñetero)

Como ejemplos, el primer día del viaje llegamos al hotel, en Delhi, y como era pronto todavía estaban sirviendo el desayuno. Genial, pues allá que vamos. Por la manera como lo dijo entendimos que estaba incluido en ese día. Error. Cuando subíamos a la habitación nos pidieron que lo pagáramos. Nosotros no lo preguntamos y ellos no lo dijeron.

Estación de metro de Nueva Delhi

Estación de metro de Nueva Delhi



Lo siguiente fue en el tren de Delhi a Jaipur. El tren arranca y como a la media hora llega el revisor y nos dice que debemos pagar 30 rupias, sin darnos ninguna explicación. Nosotros no hacemos nada y nos insiste un par de veces. Ya pronunciamos las palabras mágicas: ¿por qué? Porqué ha habido un ajuste a media noche en la tarifa, cosa que a nosotros nos suena a cuento chino. Le preguntamos si tenia alguna prueba y nos enseña la lista de pasajeros (al lado de los nuestros aparece el cargo adicional) ¡Haber empezado por ahí!

Ya dentro den tren que nos llevaba a Jaipur

Ya dentro den tren que nos llevaba a Jaipur



En Wayanad, buena parte del error fue nuestro. Estuvimos en medio de una plantación de té y café donde sólo hay un par de cabañas y hay un ambiente muy relajado y directo con los que gestionan el sitio. La primera noche antes de la cena nos los encontramos alrededor del fuego tomando una cerveza y nos ofrecieron una, esa noche y el resto de noches. Asumimos (error de nuevo) que entraba dentro de nuestro “pack de comida” porque nos habíamos leído al detalle el pack de bienvenida, y si bien especificaba el precio de las actividades que organizaban, nada en la parte de comida y bebida. Luego nos lo cobraron todo.


Plantación de café y te en la zona de Wayanad

Plantación de café y te en la zona de Wayanad