Nuestros sitios favoritos
Para ser un país donde lo normal es desayunar sopa de fideos con ternera es, Vietnam es sin duda, uno de los sitios donde mejor y mas barato hemos comido. El buen tiempo todo el año ayuda a que comer sea una actividad de calle, las aceras están siempre repletas de gente, puedes pedir un cuenco de sopa a la hora que prefieras por menos de 2 euros.

En Hoian descubrimos el ‘morning glory’, un tipo de espinaca de agua que se pide como entrante y lo sirven con aceite y ajo. En esta ciudad turística si te adentras por las callejuelas descubrirás una detrás de otra mallas con pescado al sol y fideos. Los puestos de bocadillos en la calle cuentan también como opción segura para comer pero solo están abiertos a horas específicas del día o de la noche. Si hay que sacarle puntilla, la única pega de la comida vietnamita es que es difícil para vegetarianos porque la base es de verdura pero casi siempre acompañado de carne o pescado.

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En Japón, con el miedo de que todo seria carísimo nos llevamos una agradable sorpresa al descubrir que comer en restaurantes era baratísimo. Baratísimo igual no, pero los pequeños bares o restaurantes, estilo ‘dinner’ tenían comida increíble por 6 euros. El te verde complementario ayuda a controlar el gasto y un truco es ir a las panaderías a última hora donde tienen bolsas de panecillos y bollería a mitad de precio.
En cuanto al sushi, me esperaba encontrar infinidad de sitios pero resulto ser un poco como la paella, fuera del círculo turístico no es fácil de encontrar, sólo en sitios específicos. Fuimos a un restaurante en Yudanaka, recomendados por el hostal donde dormíamos y la sensación que tuvimos fue que estábamos probando algo auténtico, lo que de verdad tiene que ser el sushi.

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Muchos meses después, en Santiago de Chile, coincidió una noche con el partido de Chile del Mundial y todo estaba lleno excepto un pequeño restaurante de sushi que estaba vacío porque obviamente no tenia tele. Esta vez la sensación que tuvimos fue totalmente diferente. Pusimos un tope de 15 euros, y con eso, prepararon los tipos de sushi que quisieron. Regresamos la noche siguiente y si hubiéramos estado mas tiempo en Santiago hubiéramos repetido.

Tiempo para el desayuno
Después de tantas veces bebiendo café delante del ordenador, tener tiempo para desayunar es casi un lujo. Excepto los días que viajamos, le dedicamos media hora todos los días. Si tenemos cocina y depende de nosotros preferimos cereales y fruta. Si nos lo incluyen hemos llegado a desayunar lentejas al curry en India, sopa de fideos en Vietnam, chirimoyas en Peru, alfajores y buffet de cruasanes en Argentina y salmón en Japón.

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Cuando viajas echas de menos cocinar
Hay varias cosas que echas de menos, como una buena conexión a internet, una ducha caliente, tener acceso a una lavadora y tener cocina. Casi todos los hostales en Sudamérica tienen cocina comunitaria, lo que es perfecto cuando lo único que encuentras para comer es pollo.
La altitud la sufrimos en forma de estómagos pesados, náuseas y vómitos y siempre era cuando comíamos fuera. Esto durante tres meses y medio que viajamos por Ecuador, Perú y Bolivia. Así que poder cocinar fue la salvación. Lo mas sencillo y barato es cocinar algo de pasta y preparar ensaladas. La desventaja es que los utensilios suelen ser escasos, los espacios pequeños y la mayoría de las veces tienes que esperar a que se quede libre.

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Homenajes
Y como todo, también hemos disfrutado de momentos de placer celebrando, por ejemplo, 6 meses de viaje, celebrando navidad o cumpleaños.

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Como anécdota, tuvimos la brillante idea de probar churros en Kuala Lumpur, no hace falta decir que la cosa no fue bien. Y en Tokyo compramos tortitas de Doraemon, no celebraba os nada pero como todo en Japón, eran adorables.

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